Contexto y Reactivación del Apoyo Gubernamental
El pasado 20 de marzo, el gobierno federal reactivó el subsidio a gasolinas, después de más de un año sin aplicar dicha política.
Según el acuerdo publicado en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación (DOF), el apoyo aplicará a los tres combustibles, en un contexto de recientes incrementos en los precios internacionales del petróleo.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha afirmado que su Gobierno cuenta con mecanismos fiscales para amortiguar posibles alzas en los combustibles ante el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha generado preocupación por el suministro energético global.
Explicó que el aumento del precio del petróleo, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, impactó directamente en el precio de las gasolinas en México.
“Si no estuviéramos interviniendo para apoyar el precio de la gasolina y del diesel la gasolina estaría en más de 30 pesos el litro; el diesel estaría sobre 32, 33 pesos el litro”, aseveró.
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En particular, el IEPS permite ajustar o reducir el impuesto para evitar incrementos en los precios al consumidor.
Estrategias de Financiamiento y Recortes Presupuestarios
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo ayer en la conferencia matutina que cada semana están revisando los ingresos y egresos con proyecciones al cierre de 2026 para evaluar dónde realizar recortes al gasto para seguir aplicando los estímulos a los combustibles a fin de suavizar el precio a los consumidores de gasolinas y diesel.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que se realizarán recortes a diversos gastos del gobierno federal para mantener el subsidio a la gasolina y diesel, que es de aproximadamente 5 mil millones de pesos a la semana.
“[El subsidio a gasolinas] lo tenemos que mantener, y eso significa más austeridad. Estamos cerrando todavía muchos gastos, que decía somos más que franciscanos acá, porque se tienen que reducir los gastos, estamos revisando todos los gastos”, manifestó.
Explicó que aproximadamente la mitad del subsidio a gasolinas proviene de un impuesto que paga Petróleos Mexicanos (Pemex) por la venta del hidrocarburo.
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“Son alrededor de 5 mil millones de pesos. Se compensan con lo que todavía exporta Pemex, que obviamente como está más alto el precio del petróleo ingresa más por esa parte de la exportación y Pemex paga un impuesto al erario, que corresponde a 30% de la producción por el precio. Entonces, al aumentar el precio también hay un incremento en lo que se llama el derecho para el bienestar que paga Pemex. Si uno compensa todo, son alrededor de 2 mil 500 millones de pesos semanales”, detalló.
En la actualización del marco macroeconómico de 2026 contenida en los Precriterios Generales de Política Económica (PGPE) de 2027, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ya había anunciado un ajuste.
Informó que el gasto neto presupuestario pasaría de 10 billones 193 mil millones de pesos a 10 billones 140 mil millones, es decir, 100 mil millones de pesos por debajo del monto aprobado por la Cámara de Diputados para este año.
La Secretaría de Hacienda indicó que esa reducción provendrá tanto del gasto programable como del no programable.
Coincidieron en que hay margen para apretarse el cinturón en sueldos y otros rubros sin poner en riesgo los programas sociales y la operación del sector público.
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Sin embargo, dijo que no contempla realizar recortes al presupuesto destinado a las becas escolares o a los programas sociales que entrega el gobierno federal, superior a un billón de pesos para este año.
“Tenemos que garantizar los programas de Bienestar, el apoyo de educación, el apoyo a salud, los programas de vivienda y la inversión. Cada semana estamos revisando los ingresos, los egresos y las proyecciones hacia el cierre de 2026”, comentó.
Impacto Financiero y Críticas de Especialistas
Dicho subsidio tiene un costo semanal estimado en 5 mil millones de pesos, monto equivalente a lo que se gastó tan sólo en febrero pasado la Secretaría de Salud o la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El ajuste al gasto público que está preparando el gobierno federal para evitar el gasolinazo derivado de los altos precios del petróleo por el conflicto en Medio Oriente podría venir del gasto corriente y en inversión física, consideraron analistas consultados por EL UNIVERSAL.
La directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, afirmó que el gobierno sí tiene espacio para hacer ajustes sin afectar programas sociales, haciendo, a la vez, más eficiente el gasto.
“Desafortunadamente siempre suelen sacrificar recursos destinados a infraestructura del gasto público y es ahí en donde suelen recortar”, lamentó.
Por otro lado, anunciaron más becas, que, si bien es algo positivo, ya no hay de dónde, señaló.
Gabriela Siller advirtió que eso va sumando para presionar más las finanzas públicas, lo que puede derivar en el deterioro de la calificación de riesgo soberano de la deuda de México.
Por su parte, Gabriel Pérez del Peral, profesor de la Universidad Panamericana, apuntó que el recorte al gasto podría darse en el capítulo 1000 de sueldos y salarios del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2026.
Refirió que, según datos de la SHCP al primer bimestre del presente año, ese rubro del gasto corriente del gobierno federal trae un aumento de 10.6% en general en comparación a igual periodo del año pasado.
En su interior, acotó el académico, en servicios personales hay un ascenso de 14.8%.
Por eso, aseguró que hay tela de dónde cortar en sueldos y salarios, pues están incurriendo en lo mismo, ya que el gasto corriente se está “comiendo” al gasto de inversión física directa, que tuvo una caída de 48.7%.
“Con una economía estancada, a la inversión ya no se le pueden hacer más recortes; de por sí ya está en los huesos”, enfatizó.
Todo eso en un contexto en el que no hay crecimiento económico, sin ingresos sostenibles y en un contexto geopolítico de tensiones, lo que revela la afectación de las finanzas públicas.
“Se está presentando un deterioro muy importante en las finanzas públicas, ya que tan sólo en enero-febrero pasado el déficit fiscal subió 12 mil millones de pesos”, sentenció.
Si siguen creciendo más el gasto improductivo, advirtió, continuará aumentando más el déficit fiscal, lo que complicará alcanzar las metas encaminadas a la consolidación que se prometió al cierre del sexenio anterior, cuando se endeudó más al país para concluir las obras emblemáticas de López Obrador.
Analistas de BBVA hicieron notar que las causas de la caída en la inversión son principalmente internas y se explican por el deterioro en la confianza en el marco del Estado de derecho, sobre todo a raíz de la reforma judicial.
De ahí que establecieron que una implementación eficaz del Plan de Inversión en Infraestructura podría ser el primer detonante de esta necesaria mayor confianza para lograr mayores tasas de crecimiento económico.
Equidad, Eficacia y Debate sobre el Subsidio
La reforma fiscal aprobada este año plantea la eliminación gradual del subsidio a los combustibles fósiles, además de un impuesto a la gasolina de 10.38 centavos por litro.
Esta es una política que ha generado gran polémica entre la sociedad; la noción general apunta a que este subsidio beneficia a los más pobres.
Sin embargo, según datos de la SHCP, por cada peso del subsidio a la gasolina que recibe un individuo perteneciente al 10% de la población con menores ingresos, un individuo en el 10% más rico se lleva 32 pesos.
Esto es porque los individuos de mayores ingresos tienden a demandar mayor cantidad de combustible.
Como mencionamos, el esquema actual en realidad subsidia a los segmentos más ricos de la población.
El 20% más rico del país recibe casi 60% del beneficio total. En contraste, el 20% más pobre recibe tan sólo el 3%.
Si lo comparamos con políticas de combate a la pobreza, encontramos que tenemos maneras más eficientes de redistribuir la riqueza.
Un ejemplo son las becas educativas de Oportunidades en donde 65.3% del beneficio lo recibe el 30% más pobre del país.
Una política social tiene incidencia progresiva cuando entre menores ingresos tienes, más apoyo recibes.
Generalmente, un subsidio causa un mayor consumo de un bien.
Al subsidiar la gasolina estamos generamos incentivos para el uso del automóvil y los combustibles fósiles, lo cual a su vez tiene un impacto social reflejado en mayor contaminación.
Actualmente, México es uno de los países con mayor consumo de gasolina en el mundo al ubicarse en la posición 25.
Un aumento en el precio de la gasolina puede generar un aumento en los precios de los bienes que requieren transporte, como los alimentos.
Sin embargo, esto no implica que habrá mayor inflación en el largo plazo.
La inflación se define como un aumento sostenido y generalizado de los precios en una economía.
En realidad, si analizamos experiencias de otros países podemos ver que los precios bajos de la gasolina no garantizan una inflación baja.
Venezuela tiene uno de los precios de gasolina más baratos del mundo en 35 centavos de peso por litro y una inflación de 50% anual.
Además, los impuestos a la gasolina tampoco generan más inflación.
