La política monetaria y la política fiscal son dos instrumentos importantes para mantener la buena salud de la economía. Ambas influyen en ella, pero de maneras diferentes. La política fiscal se refiere a las decisiones económicas de los Gobiernos, que pueden decidir gastar dinero en prestar servicios públicos, apoyar a la economía y reducir las desigualdades. Forma parte de la política económica y, a través de ella, los gobiernos influyen en la economía del país. Es un conjunto de medidas que el gobierno implementa para recaudar ingresos y distribuirlos en diferentes sectores de la economía, siendo una herramienta clave para cualquier jurisdicción.
A veces hay confusión con la diferencia entre la política fiscal y la política monetaria. Las dos son instrumentos que el gobierno puede usar para influir en la economía: la política monetaria usa las tasas de interés y el suministro de dinero, y la política fiscal se refiere a los impuestos y gastos que usa el gobierno para estimular la economía. Las políticas monetaria y fiscal funcionan de maneras distintas, pero también interactúan entre sí, ya que la estabilidad de precios y el equilibrio económico son dos caras de la misma moneda. Este vínculo es particularmente estrecho en tiempos de crisis, como hemos visto durante la pandemia.
Mecanismos y herramientas de la política fiscal
La política fiscal puede influir en la economía mediante variables como los ingresos que recauda el Estado vía impuestos, o el gasto público que realiza. Hay dos formas en que el gobierno usa la política fiscal para influir la economía: impuestos y gastos. Mediante estas decisiones, el Gobierno influye en la producción y el empleo.
- Incremento del gasto público: En periodos recesivos durante los cuales el desempleo aumenta y los negocios disminuyen, los gastos del gobierno son una forma de estimular la actividad económica. El gasto público se convierte en una herramienta más importante y también más poderosa, que puede ayudar a levantar la economía.
- Reducción de impuestos: La reducción de impuestos es otra forma por la cual el gobierno puede regresar dinero al consumidor durante una recesión y así estimular el crecimiento de la economía.
Impacto en la economía durante periodos de recesión y expansión
Durante una expansión fiscal, en la cual los gastos del gobierno son mayores que los ingresos, el efecto deseado del gasto es restablecer la producción de los bienes y servicios, el producto interno bruto y poner empleados de regreso al trabajo. Esto a su vez aumenta la demanda por bienes y servicios y la salud en general de la economía. Unas formas específicas por las cuales los paquetes de estímulo pretenden mitigar los efectos de la recesión incluyen la creación de nuevos trabajos, mejoras a los beneficios de desempleo, el seguro de salud para los desempleados, la rebaja de impuestos para individuos y negocios, y la reducción en los costos del cuidado de salud.
Actualmente, nos encontramos a menudo en medio de una política fiscal expansiva, en la que las empresas tienen la oportunidad de crecer e invertir. Lo opuesto se conoce como una política fiscal ajustada, una contracción fiscal, durante la cual los ingresos son mayores que los gastos. En un contexto de fuerte inflación por un exceso de demanda agregada es necesario controlar el auge de los precios, mediante políticas fiscales restrictivas.
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La política fiscal como pilar en tiempos de crisis
La política fiscal, apoyada por la monetaria, ha sido la principal línea de defensa contra los estragos que la pandemia ha causado en la economía. La crisis golpeó duramente a Europa y afectó a la economía, pero las políticas monetaria y fiscal trabajaron codo con codo para mejorar las cosas. Este enfoque conjunto ayudó a muchas personas y empresas a superar la crisis.
En medio de la crisis sin precedentes causada por la pandemia de COVID-19, los gobiernos reaccionaron con políticas fiscales expansivas para abordar los efectos sociales y económicos de la pandemia, fortaleciendo los sistemas de salud pública, apoyando a las familias y protegiendo la estructura productiva.
Cuando la economía no va bien y los tipos de interés son ya muy bajos, tiene sentido que las políticas monetaria y fiscal trabajen juntas para reactivarla. Cuando la economía va bien, no es tan necesario que vayan de la mano. En julio de 2020, el Consejo Europeo acordó un instrumento excepcional de recuperación temporal conocido como Next Generation EU, dotado con 750.000 millones de euros para el conjunto de los Estados Miembros.
Rol de la política fiscal en la Unión Europea
Los Estados miembros de la Unión Europea han cedido la política monetaria, por lo que han de acatar las decisiones en materia monetaria. Disponiendo, por tanto, únicamente de la política fiscal para llevar a cabo los distintos proyectos económicos y sociales desarrollados en su propio Estado. El BCE dirige la política monetaria única para los diecinueve países de la zona del euro, mientras que los Gobiernos nacionales son los encargados de la política fiscal de sus respectivos países.
La política fiscal juega un rol fundamental en la movilización de recursos internos para permitir a los gobiernos financiar de manera sostenible sus planes de desarrollo económico y social.
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Los líderes europeos han acordado varios principios fundamentales. En primer lugar, el BCE es independiente, y los Gobiernos no pueden decirle lo que debe hacer. En segundo lugar, el BCE no está autorizado a dar dinero directamente a los Gobiernos. Estos principios siguen siendo relevantes en la actualidad.
Desafíos y consideraciones de la política fiscal
Por supuesto el problema con la política fiscal es que no tiene el mismo impacto en todos. Una decisión de la política fiscal, como un aumento de los impuestos, que afecta solamente a un grupo económico en particular, o a una circunscripción específica, pudiera ser percibido como una decisión injusta por ese grupo. Del mismo modo gastos del gobierno podrían beneficiar solamente a un segmento específico de votantes, creando dificultades con otro segmento. Una de las controversias más grande de los políticos y una que hace la implementación de la política fiscal muy difícil, es cuánto debe participar el gobierno en la economía.
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