Descubre el Impacto Real del Riesgo Sísmico en México el 19 de Septiembre: ¡Prepárate Ahora!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El 19 de septiembre ha marcado la historia sísmica de México con tres eventos de gran magnitud: en 1985, 2017 y 2022. Esta fecha ha generado inquietud y curiosidad entre los mexicanos, quienes se preguntan si hay alguna conexión entre estos sismos. México, por su ubicación geográfica, es un país donde ocurren miles de sismos al año.

México: Una Zona de Alta Sismicidad

México, situado en una región tectónicamente activa, experimenta una alta frecuencia de sismos debido a la interacción de cinco placas tectónicas: Caribe, Pacífico, Norteamérica, Rivera y Cocos. En particular, la subducción de las placas Rivera y Cocos bajo la de Norteamérica crea una zona sísmica que impacta principalmente a los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

Es importante que sepas que actualmente ninguna persona e institución en el mundo ha logrado establecer un procedimiento confiable para determinar fecha, ubicación, ni magnitud de un futuro sismo o determinar la inminencia de alguno. No es posible predecir temblores. Los huracanes y las erupciones volcánicas mayores son fenómenos relativamente predecibles, si es que hay un monitoreo constante y un seguimiento detallado de su actividad.

Aunque se registran más de 15 mil sismos al año en el país, la mayoría son de baja magnitud y pasan desapercibidos. Anualmente se detectan alrededor de 150 sismos con magnitudes mayores o iguales a 4.5. Sin embargo, los eventos significativos, como los ocurridos el 19 de septiembre, destacan por su impacto y gravedad. México es un país ubicado en una zona del planeta que tiene alta sismicidad, por lo que tiembla todos los días; generalmente son sismos pequeños e imperceptibles para la población y en promedio cada 3 años se presenta algún movimiento de magnitud relevante.

La Coincidencia del 19 de Septiembre: ¿Mito o Realidad?

El 19 de septiembre ha sido una fecha marcada por tres sismos de magnitud 7 o mayor en 1985, 2017 y 2022, lo que ha despertado la curiosidad sobre si existe una relación entre estos eventos.

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El Servicio Sismológico Nacional (SSN) indica que, históricamente, no hay registros de tres sismos importantes en la misma fecha. Sin embargo, el impacto de los eventos en 1985 y 2017 ha dejado una fuerte impresión en la memoria colectiva de los mexicanos.

El doctor Raúl Valenzuela Wong, del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que, aunque hay una sensación de que los sismos ocurren más en septiembre, los datos muestran que desde 1985 han ocurrido otros 21 sismos de magnitud similar en diferentes meses. La memoria tiende a resaltar aquellos que causaron más daños y marcaron a la población.

Desde un enfoque probabilístico, el doctor Miguel Ángel Jaimes, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, ha calculado que la probabilidad de que dos sismos significativos ocurran en la misma fecha es extremadamente baja. Sus estudios indican que la posibilidad de que tres sismos de magnitud 7 o mayor ocurran en la misma fecha es de 0.000002%, lo que hace que este evento sea extremadamente raro. La ocurrencia de tres sismos de magnitud superior a 7 el día 19 de septiembre es una coincidencia.

Análisis Detallado de los Sismos del 19 de Septiembre

El Sismo de 1985: Una Tragedia Transformadora

En las costas de Michoacán a las 07:17:49 horas (tiempo local) del jueves 19 de septiembre de 1985, a una profundidad de 15 kilómetros (km), inició la ruptura de una porción de la corteza que originó un sismo de magnitud 8.1 (escala de magnitud de ondas superficiales, Ms). El movimiento del terreno a consecuencia del paso de las ondas sísmicas se percibió en el centro, sur y occidente del país. Este sismo, originado en la zona de subducción entre la placa de Cocos y Norteamérica, causó daños también en los estados de Jalisco, Michoacán y Guerrero.

La noche del viernes 20 de septiembre, a las 19:37:14 h (tiempo local) en la costa occidental de Guerrero, ocurrió el segundo evento más importante de esta secuencia, cuya magnitud fue 7.6 y que causó el colapso de muchas estructuras dañadas primeramente por el evento principal.

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La cifra oficial fue de 6 mil decesos. El total de pérdidas se cuantificó en 4 mil 100 millones de dólares, más de 30 mil heridos, 150 mil damnificados, 30 mil viviendas destruidas y más de 60 mil con daños. La Ciudad de México sufrió uno de los desastres más devastadores de su historia tras el sismo del 19 de septiembre de 1985. Provocó grandes daños en colonias como Doctores, Guerrero, Roma y Tlatelolco, entre otras, lo que trajo como resultado la destrucción total o parcial de más de 2 000 inmuebles y más de 8 000 personas fallecidas. Después de la Ciudad de México, la segunda localidad con mayor número de daños fue Ciudad Guzmán. El sismo afectó el 60% de la urbe, lo que la hizo, en proporción la más dañada del país en aquel entonces.

Después del sismo de 1985, se creó la figura de los Directores Responsables de Obra (DRO) y la de los Corresponsables en Seguridad Estructural (CSE). La intención, entonces, era contar con profesionales que garantizaran que las nuevas edificaciones cumplían con el Reglamento de Construcciones. Poco a poco, esa figura fue perdiendo su intención inicial, sobre todo, porque son contratados por las inmobiliarias y con ello pierden independencia. Las delegaciones y las administraciones de la Ciudad de México ignoraron las voces de vecinos y organizaciones que alertaron y denunciaron sobre inmuebles que violaban usos de suelo, construcciones que se levantaban sin permisos o edificios que tenían daños desde el sismo de 1985 y se reconstruían para venderlos como departamentos.

El Sismo de 2017: Un Recordatorio Inesperado

En los límites de los estados de Puebla y Morelos (8 km al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla) a las 13:14:39 h del martes 19 de septiembre de 2017, a una profundidad de 51 km ocurrió un sismo de magnitud 7.1. La prensa destacó profusamente la coincidencia en la fecha de este sismo con la del terremoto ocurrido en 1985, que también sucedió un 19 de septiembre, 32 años antes. Sin embargo, aparte de la fecha, no existe mayor relación entre ellos, pues el terremoto de 1985 tuvo su epicentro en la costa del estado de Michoacán, a una profundidad de 15 km, mientras que el temblor de 2017 tuvo su epicentro bajo la superficie del país, donde el proceso de subducción ejecuta un tipo diferente de esfuerzos extensivos entre las placas de Cocos y la Norteamericana. Por sus características (localización, profundidad y mecanismo focal), se trata de un terremoto intraplaca, es decir, una ruptura dentro del bloque de la placa de Cocos que está siendo subducido, y no en el borde de contacto. El sismo del 19-S tuvo la característica de ser un sismo intraplaca, con un mecanismo focal que desarrolló una falla de tipo normal que, si bien es un evento poco frecuente, puede provocar grandes daños en estructuras como casas de adobe, iglesias o edificios muy antiguos, o casas de mampostería simple y no confinada.

El martes 19 de septiembre de 2017, ocurrió un evento sísmico con magnitud 7.1 que provocó daños a todo tipo de estructuras: edificios habitacionales e industriales, puentes, carreteras, escuelas, iglesias y monumentos históricos, de concreto, acero o mampostería. En otras palabras, el daño fue generalizado en estructuras debido al proceso constructivo utilizado, a la falta de aplicación de reglamentos, al daño que presentaban debido a la falta de mantenimiento o por ampliaciones inadecuadas realizadas a los inmuebles.

La Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca reportaron 228, 74, 45, 15, 6 y 1 decesos, respectivamente. La cifra final de víctimas mortales fue de 369 personas. El costo de las afectaciones se estimó en 62 mil 99 millones de pesos. En la Ciudad de México, doscientas veintiocho personas murieron en los edificios colapsados, cuatro más fallecieron en los hospitales durante los siguientes días a causa del sismo del 19 de septiembre. Las estimaciones del Gobierno federal para la capital del país eran de 5765 viviendas afectadas, de las cuales 2273 tuvieron daño total. Mexicanos contra la corrupción y la Impunidad construyó una base de datos de 365 registros de edificios dañados por el sismo y eligieron 28 para realizar una autopsia de los daños, lo cual mostró una cadena de negligencia, corrupción e impunidad.

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En el estado de Morelos se reportó el fallecimiento de 74 personas y el daño en más de 23 000 casas en los 33 municipios que lo conforman; los 10 municipios más afectados fueron Tepalcingo, Tetela del Volcán, Jojutla, Axochiapan, Ayala, Puente de Ixtla, Ocuituco, Tepoztlán, Zacatepec y Tlaquiltenango. En la ciudad de Cuernavaca, aproximadamente a 80 km de distancia del epicentro, se tuvieron afectaciones en diferentes puntos de la ciudad: desde edificios históricos y emblemáticos hasta edificios de reciente construcción. El sismo del 19-S generó ondas con gran contenido de altas frecuencias o periodos cortos, que fue lo que posiblemente afectó a estructuras de baja altura como las casas habitación de pocos niveles. Así, el estado de Morelos resultó con severas afectaciones: desde el colapso de casas habitación, daños severos en edificios de departamentos, problemas de inestabilidad en taludes, puentes colapsado o dañados, daños extendidos en escuelas, iglesias colapsadas o con daños severos, hasta monumentos históricos derrumbados, entre otros. Se observó mucho daño en localidades donde la mayoría de las construcciones son a base de adobe.

En el Estado de México, se informó que por lo menos quince personas perdieron la vida, así como veintinueve personas lesionadas. Fue necesaria la evacuación de ochenta pacientes del Hospital Valle Ceylán. En el estado de Guerrero, cuatro personas fallecieron, además de cinco ciudadanos que resultaron lesionados. En el estado de Oaxaca, se informó sobre el fallecimiento de una persona tras la caída parcial del templo de San José Ayuquila. Tlaxcala reportó dos personas heridas. Michoacán registró daños menores: agrietamientos en varios inmuebles de Morelia, y al menos ochenta y cinco centros educativos reportaron afectaciones en las paredes.

La ciudadanía y rescatistas de organizaciones civiles protagonizaron la respuesta ante el fenómeno, convirtiendo escuelas, universidades y distintos parques en enormes y organizados centros de acopio. La respuesta ciudadana ante la desgracia fue inmediata y las muestras de solidaridad mucho más eficaces y organizadas gracias a la existencia de las redes sociales. A partir del 20 de septiembre, algunas unidades del Ejército Mexicano y de la Marina colaboraron en el resguardo de los bienes de las víctimas, así como en la remoción de escombros y en las labores de rescate.

El Sismo de 2022: La Coincidencia Inaudita

A las 13:05:09 h del lunes 19 de septiembre de 2022, a una profundidad de 15 km, el Servicio Sismológico Nacional reportó un sismo con magnitud 7.7 localizado 63 km al sur de Coalcomán, Michoacán. El cálculo de la magnitud es un proceso iterativo. Para que se tenga una estimación de manera expedita, estos algoritmos emplean pocos datos sismológicos.

Con base en la información del Centro Nacional de Comunicación y Operación de Protección Civil (CENACOM), el movimiento fue percibido de manera fuerte en los estados de Colima, Michoacán, Ciudad de México y Guerrero; y de forma moderada en Jalisco, Nayarit, Estado de México, Morelos y Aguascalientes. Una persona falleció por la caída de una barda de un centro comercial en Manzanillo, Colima.

A las 17:00 horas del 20 de septiembre el SSN contabilizó 871 réplicas para este evento, la más grande de magnitud 5.8. Con datos históricos de tsunamis generados en México, se esperan variaciones anómalas del nivel del mar de hasta 82 cm sobre el nivel de la marea en la región de generación del sismo.

A continuación, se presenta un resumen de los sismos más significativos ocurridos el 19 de septiembre:

Año Magnitud Epicentro Fallecimientos (cifra oficial) Daños Clave
1985 8.1 (Ms) Costas de Michoacán 6,000 Colapso de más de 2,000 inmuebles en CDMX, 60% de Ciudad Guzmán afectada, pérdidas de $4.1 mil millones.
2017 7.1 Límites Puebla y Morelos 369 Daños generalizados en estructuras, colapsos de edificios, fracturas en red de agua, costo de $62 mil 99 millones de pesos.
2022 7.7 63 km al sur de Coalcomán, Michoacán 1 Percepción fuerte en varios estados, caída de barda en Manzanillo, variaciones anómalas del nivel del mar.

Sismos Históricos Destacados (No el 19 de Septiembre)

Históricamente han ocurrido grandes sismos en la República mexicana que serán recordados por el número de estructuras dañadas y por el número de personas fallecidas.

  • El sismo de Acambay ocurrido el 19 de noviembre de 1912 en el Estado de México (sismo intraplaca) provocó daños en varias viviendas y edificios históricos.
  • El 28 de agosto de 1973, Orizaba, Veracruz, despertó con daños en sus viviendas y edificios, así como con la muerte de algunos de sus habitantes como consecuencia de un sismo intraplaca de magnitud 7.3.
  • Otro sismo intraplaca que provocó fuertes daños a viviendas, iglesias, edificios históricos y escuelas ocurrió el 15 de junio de 1999, con epicentro a 20 km al sur de Tehuacán, Puebla.
  • El sismo del 21 de enero de 2003 frente a las costas de Colima tuvo una magnitud de 7.6, con una profundidad de 10 km; fue producto de la interacción de placas en la zona subducción. Este sismo provocó más de 30 víctimas mortales y generó grandes daños a viviendas estructuradas con adobe, mampostería simple o mampostería confinada pero mal construida.
  • La noche del jueves 7 de septiembre de 2017, un sismo en la zona de subducción frente a las costas de Chiapas, con magnitud de 8.2, provocó el colapso de viviendas en Juchitán, Oaxaca, así como en Pijijiapan, Chiapas. La cifra de muertos por este evento fue aproximadamente de 100. En Chiapas se reportaron 60 000 viviendas con diferentes niveles de daño; en Oaxaca se reportaron 63 335 viviendas que presentaron daños parciales y colapso.

Prevención y Preparación ante el Riesgo Sísmico

Ante la imposibilidad de predecir cuándo ocurrirá un sismo, los expertos insisten en la importancia de la prevención y preparación. Como los sismos son fenómenos comunes y recurrentes que no podemos predecir, lo mejor que podemos hacer es estar preparados. Es bueno ver a la Tierra como un ser vivo, cambiante, que se mueve y tiene sus manifestaciones.

Aunque la regionalización sísmica es muy útil para conocimiento general del peligro sísmico en el país, esta refleja la aceleración máxima esperada en roca correspondiente al nivel de referencia. Así que esta aceleración puede ser rebasada, principalmente en poblaciones o asentamientos que se encuentran en cuencas cerradas, como es el caso de la Ciudad de México y Ciudad Guzmán.

Las características estructurales pueden variar en los entornos rural y urbano; esto define qué tan vulnerable son las construcciones y cuál es su capacidad de soportar los desplazamientos a los que son inducidas por los sismos. Esto conlleva a tener criterios de evaluación diferentes según los tipos de construcción. Debido al nivel socioeconómico, las construcciones en las zonas rurales suelen ser muy vulnerables como consecuencia de la falta de controles, del uso de determinado tipo de material (adobe o mampostería simple) y, sobre todo, de la inadecuada práctica de la “autoconstrucción”, donde sólo se siguen criterios y recomendaciones de las personas que se dedican a este ramo y desconocen las normativas de diseño estructural y sísmico. Algo muy importante es que este tipo de viviendas no cuenten con un diseño estructural o con la revisión de un especialista en estructuras para garantizar su comportamiento adecuado ante un evento sísmico. En el ámbito urbano existe la tendencia de construir las viviendas con mampostería confinada o, incluso, llegan a tener una combinación entre muros de mampostería con marcos de concreto o acero. En ocasiones, por su ubicación, las viviendas llegan a ser diseñadas arquitectónicamente pero no siempre estructuralmente, a pesar de que los reglamentos de construcción exigen que todas las construcciones deben diseñarse con criterios sísmicos vigentes.

Después de cualquier evento sísmico, una acción primordial para conocer si una estructura puede o no tener una ocupación inmediata es la evaluación del riesgo estructural con una inspección postsísmica, la cual debe realizarse por personal calificado con experiencia en seguridad estructural. El resultado de la evaluación, que está en función del tipo de daño y de su riesgo (bajo, medio o alto), determina si la estructura puede ser ocupada nuevamente o deshabitarse completamente. El riesgo bajo se asigna cuando la estructura no presenta daños estructurales ni daños en elementos no estructurales. El riesgo medio se asigna cuando se presentaron daños en elementos no estructurales, los cuales deben ser reparados, y no existen daños en elementos estructurales visibles, sin embargo, debe realizarse un análisis detallado para verificar su estabilidad estructural. Si esta evaluación no se lleva a cabo, las personas pueden ingresar o acercarse a una estructura dañada seriamente que puede colapsarse después del sismo. Uno de los grandes retos que tienen los gobiernos es contar con grupos de especialistas que tengan la capacidad técnica para aplicar los formatos de evaluación postsísmica, debido al alto grado de responsabilidad que se tiene en su aplicación. La Gerencia de Ingeniería Civil (GIC) del Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL) cuenta con uno de los pocos grupos de especialistas en el estado, compuestos por profesionistas con grados de maestría y doctorado en las áreas de estructuras, geotecnia, hidráulica y sismología, con amplia experiencia en el desarrollado de recomendaciones de diseño de estructuras por sismo y viento, y en procedimientos de inspección, diagnóstico y reparación de estructuras del sector energético. A partir del sismo del 19-S, la GIC-INEEL se puso a las órdenes de la Coordinación Estatal de Protección Civil Morelos (CEPCM), así como de las Secretarías de Gobierno, de Innovación, Ciencia y Tecnología, de Obra Públicas o de Administración para realizar la evaluación postsísmica de las construcciones del estado de Morelos.

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