Imagina un mundo donde cada transacción, cada decisión y cada estrategia no solo apunten al beneficio económico, sino también al bienestar de la comunidad y al respeto por principios justos. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es la forma en que las empresas asumen su responsabilidad por el impacto de sus actividades en la sociedad y el medio ambiente. Es el compromiso voluntario de una empresa de operar de forma ética y de contribuir al bienestar social, económico y ambiental.
Además, busca un equilibrio entre la rentabilidad y el cuidado de las personas y del entorno, generando valor para la empresa y para la sociedad. La RSE implica tomar decisiones considerando su impacto en los trabajadores, las comunidades y el medio ambiente, e integra esos intereses en sus procesos para mejorar su competitividad y la calidad de vida de la sociedad. En esencia, una empresa es socialmente responsable cuando, al decidir, valora las consecuencias de sus actos sobre todos los que la rodean y actúa en consecuencia, siendo una de las expresiones más concretas de la responsabilidad social llevada al mundo de los negocios.
¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)?
La ética empresarial se refiere al conjunto de principios y normas que guían el comportamiento de una empresa y sus empleados. Incluye el compromiso con prácticas honestas y responsables en todos los aspectos de las operaciones empresariales. La ética empresarial es la base para que una empresa sea socialmente responsable y para que contribuya al desarrollo sostenible de la sociedad en la que está inmersa y de la que, a su vez, depende.
La RSE se define como la contribución activa y voluntaria de las empresas al mejoramiento social, económico y ambiental, con el objetivo de mejorar su situación competitiva en equilibrio con la sociedad y el entorno. El concepto admite distintas acepciones según quién lo use. Aunque varíe, las más completas coinciden en una idea: la empresa responsable incorpora de forma efectiva los intereses de sus trabajadores, comunidades y medio ambiente en sus procesos y resultados.
RSE y RSC: ¿Son lo Mismo?
La responsabilidad social empresarial (RSE) y la responsabilidad social corporativa (RSC) se refieren al mismo concepto y se usan de forma intercambiable. La diferencia es más geográfica que de fondo. El término RSE predomina en México y América Latina, mientras que RSC es más frecuente en España y Europa. Algunos autores introducen un matiz: reservan el término corporativa para las grandes corporaciones y grupos empresariales, con operaciones complejas y a menudo internacionales. Mientras tanto, empresarial aplica a cualquier compañía, sin importar su tamaño. Sin embargo, en la práctica ambos nombres designan lo mismo: el compromiso de una empresa de responder por su impacto económico, social y ambiental. Lo importante, por tanto, no es la etiqueta, sino la voluntad de actuar con responsabilidad.
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Para la Organización Internacional del Trabajo, la responsabilidad social de la empresa es el conjunto de acciones con las que esta busca que su actividad tenga repercusiones positivas en la sociedad, reafirmando los valores por los que se rige, tanto en sus procesos internos como en su relación con los demás actores. En todos los casos se subraya su carácter voluntario, lo que la distingue del simple cumplimiento de la ley. Conviene además no confundirla con conceptos vecinos: la diferencia entre RSE, sostenibilidad y ESG ayuda a ubicar cada término.
¿Cuál es el Objetivo de la RSE?
El objetivo principal de la RSE es que el impacto positivo de estas prácticas se traduzca en mayor competitividad y sostenibilidad para la empresa. Dicho de otro modo, actuar de forma responsable no se opone al éxito del negocio, sino que lo refuerza: mejores condiciones para los trabajadores elevan su motivación y su eficacia, mientras que el uso eficiente de los recursos reduce costos. Así, lo que beneficia a la sociedad y al entorno termina beneficiando también a la empresa, en la lógica del valor compartido.
La noción de RSE abarca una corriente del pensamiento económico y del business management sobre la mejor manera de gestionar la empresa moderna. Esta es deudora de la idea de que, además del objetivo habitual de asegurar la prosperidad económica de las organizaciones, también deben garantizar la calidad ambiental y la justicia social allí donde tienen efecto sus decisiones de negocio, noción esta resumible en la definición de Triple Bottom Line (3BL).
La Evolución Histórica de la Ética Empresarial y la RSE
Una breve vista al pasado nos deja ver que algunos acontecimientos globales han dejado una huella indeleble en la memoria de la humanidad, tales como las dos guerras mundiales, bombas nucleares, múltiples decisiones gubernamentales y empresariales que han representado escollos en el progreso de la humanidad, vulnerado derechos humanos e incluso cobrado la vida de millones de personas, especies y ecosistemas. La ética empresarial no es un tema nuevo, ha ido evolucionando desde los años veinte del siglo XX y, en este tiempo, nacieron el concepto de «responsabilidad social empresarial», el concepto de «stakeholder» y más recientemente el de «sostenibilidad».
La ética empresarial y la filantropía han evolucionado al igual que los temas sociales y ambientales. Por ende, tanto la ética, como las problemáticas ambientales y sociales asumen un rol cada vez más protagónico en la agenda de la alta dirección de empresa y de la política internacional. Esto se da, si no desde un espíritu ético y responsable en origen, al menos por cumplimiento de normas, regulaciones y legislaciones correspondientes, por prevención de riesgos, o por el interés de salvaguardar inversiones y rentabilidad. Por esta razón, en las últimas décadas, se han desarrollado conceptos y sistemas de gestión de RSE, o responsabilidad social corporativa (RSC), y de sostenibilidad.
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El contexto histórico ha ido cambiando la forma de operar de las empresas. El sector empresarial ha tenido que modificar sus políticas de operación. Idealmente, las empresas vigilan más cuidadosamente su gobierno corporativo y sus códigos de ética, así como las relaciones con sus stakeholders. Los gobiernos, organismos certificadores y organismos multilaterales han actualizado sus regulaciones y legislaciones para alinearse a formas más éticas de operar y adaptarse al entorno cambiante.
Hitos Clave en la Historia de la RSE y la Ética Empresarial
A lo largo del tiempo, diversos eventos y la evolución del pensamiento han moldeado la forma en que las empresas entienden y aplican la responsabilidad social y la ética:
| Año/Década | Acontecimiento o Concepto Clave |
|---|---|
| Finales 1920s - 1930s | Problemas de salarios bajos y condiciones laborales inapropiadas; surge The New Deal con salarios mínimos. |
| 1940s | Preocupación global por la paz y seguridad; nace la ONU (1945), dando lugar a acuerdos sobre derechos humanos y desarrollo sostenible. |
| 1950s | Movimiento de derechos civiles liderado por Martin Luther King Jr. en EE. UU., con impacto internacional. |
| 1970s | Aparece el término «gobierno corporativo» buscando balance y transparencia. Surge la pirámide de RSE de Carroll (1979): factores económico, legal, ético y filantrópico. |
| 1980s | Aumento de la atención hacia temas ambientales. Surge la teoría de los stakeholders (Freeman, 1984). Publicación del Informe Brundtland (1987) definiendo desarrollo sostenible. Nace el modelo FSSD (1989). |
| 1990s | Escándalos de trabajo infantil y explotación laboral. Cumbre de la Tierra de Río (1992) y Programa 21. Primera COP (1995) sobre cambio climático. John Elkington (1997) plantea el modelo «triple resultado final» o triple bottom line. |
| 2000s | Nacen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). La problemática del cambio climático se hace más clara. Avance tecnológico y automatización, con la presencia inminente de la inteligencia artificial. |
| 2010s | La Asamblea General de la ONU de 2015 crea la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Firma del Acuerdo de París, buscando involucrar a todos los sectores en la acción climática. |
La Importancia de la Ética y la Responsabilidad Social en la Empresa Moderna
Las empresas son parte de la sociedad, con recursos naturales y humanos llevan a cabo su función productiva y crean bienes y servicios que, en teoría, buscan beneficiar y no perjudicar a la sociedad en general. Por estas razones, las empresas deberían ser responsables de sus acciones y procesos ante la sociedad, así como de la gestión de estos, como lo define la norma ISO 26000 Responsabilidad Social (2010). Cabe notar que las empresas, por su actividad productiva, son un actor importante en el desarrollo de las personas y de los países, pues son fuentes de capacitación, desarrollo profesional e incluso personal, generan una importante derrama económica, innovación y, en general, aportan muchas formas de progreso para la sociedad. Por lo tanto, se convierten de facto en ejemplos de conducta, en modelos a seguir.
La RSE influye de forma positiva en la competitividad por varias vías. Entre las principales destacan:
- Mejor reputación e imagen, que fortalece la confianza de la comunidad y de las autoridades.
- Mayor lealtad de los clientes, que prefieren marcas coherentes con sus valores.
- Motivación y fidelidad del talento, lo que impulsa la creatividad y la innovación.
- Ahorro y eficiencia, gracias al mejor uso de los recursos humanos y productivos.
- Mejor acceso a financiamiento y mercados, en un entorno donde se evalúa el desempeño con criterios ASG y ESG.
Estos efectos suelen reflejarse, con el tiempo, en un incremento de las ventas y de la rentabilidad. La ética empresarial es un tema al que se le dedica cada vez más atención en la agenda de la alta dirección en el sector privado. Las empresas saben que, si no se alinean con los cumplimientos normativos, ya sean nacionales o internacionales, o si alguno de sus colaboradores tiene conductas poco o nada éticas, la organización puede verse sujeta a denuncias, sanciones, crisis de reputación y el rechazo de los mismos consumidores. Por lo anterior, hay una creciente preocupación de las empresas para conducirse de manera más ética.
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Sin duda en GISA hemos logrado demostrarnos que el éxito comercial de nuestra empresa puede ir de la mano con un modelo de negocio basado en la sostenibilidad y el compromiso con la responsabilidad social empresarial, hoy en día somos referente de una empresa que lidera las causas y acciones en pro de las personas, el desarrollo y el medio ambiente. Al integrar principios éticos en su ADN, las empresas no solo cumplen con su deber social, sino que también se posicionan como líderes visionarios que entienden que el éxito está indisolublemente ligado al respeto y la responsabilidad.
Desafíos y Realidades de la RSE y la Ética Empresarial
Todavía falta mucho por hacer, pero merece la pena reconocer los avances y también mencionar que todos los sectores han contribuido. Sin embargo, en el mundo empresarial se encuentra una brecha entre lo que realmente sucede y la oportunidad de ejercer un liderazgo determinado y más audaz que, ejecutado con altos estándares de ética, coadyuvaría a atender las crisis ambiental y social que vivimos actualmente para hacerlo de forma pronta y oportuna.
Desafortunadamente, una gran parte de la RSE se ha convertido, igual que la «ética chic» de Drucker, en un elemento mediático o de marketing para un gran número de empresas a nivel nacional e internacional. Existen aquellas que, a pesar de haber obtenido certificaciones ISO y otros distintivos, han mostrado prácticas irresponsables y escandalosas en lo social y en lo ambiental. Por lo mismo, se ha criticado la práctica de las certificaciones y distintivos como banal, debido a que ha dado pie a una industria lucrativa para organizaciones certificadoras o aquellas que otorgan distintivos de RSE.
Un tercer tipo de acercamiento a la RSE sería el de aquellas empresas que ponen el valor en la administración de un negocio que cumpla y sobrepase las expectativas éticas, legales, comerciales y públicas que tiene la empresa frente a una sociedad. Nos enfrentamos al reto de que, no existen pruebas empíricas concluyentes que corroboren la presunta rentabilidad de la RSE, por lo que dicha rentabilidad no sería sino un “vago rayo de esperanza”.
En mercados no desarrollados, la responsabilidad social fue tomando una mayor relevancia desde hace algunos años atrás; aprendizajes de mercados más desarrollados y/o exigencias de inversionistas para asegurar el retorno de sus inversiones en empresas sostenibles fue dando paso a mayores exigencias regulatorias, en el caso de empresas con acciones listadas en bolsa y/o emisoras de instrumentos financieros. Los reportes regulatorios sobre prácticas de buen gobierno corporativo empezaron a complementarse con tímidas prácticas sociales, muchas de las cuales se asociaban más con el cuidado del medio ambiente. Algo que empezó como una exigencia regulatoria para algunas empresas, fue tomando una experiencia diferente unos años después; y tras los efectos del COVID 19, tomará un mayor significado.
De igual forma, las expectativas de la sociedad civil también se han transformado, ya que como consumidores nos hemos vuelto más conscientes de los impactos sociales y ambientales y, en consecuencia, somos más exigentes con los productos y servicios que adquirimos. La ética, a pesar de las circunstancias de un mundo nuevo, no cambia; sin embargo, los valores y principios sí van cambiando, o evolucionando junto con el contexto. Como lo mencionó el filósofo Fernando Savater: «La ética no es más que la reflexión sobre aquello que es valioso para la vida, lo que hace a la vida más digna de ser vivida por un ser humano».
Podemos observar que actualmente los valores de equidad, no discriminación, cuidado al medio ambiente, entre otros, se van aunando al conjunto de valores personales y empresariales, porque se reconoce la importancia de cada uno de estos aspectos para una convivencia más armónica y relaciones más saludables tanto en lo personal, como en ámbitos profesionales. Como sociedad somos cada vez más exigentes con las empresas para que apoyen estos «nuevos», o actualizados valores. Las regulaciones, y los mismos consumidores les exigen mayor transparencia, que sus productos, servicios y programas reflejen una ética empresarial real y no superficial. Es decir, exigimos de las empresas una cultura organizacional con ética genuina y no cosmética e identificarla es relativamente sencillo en un mundo con tanta información al alcance de un teléfono celular o una tableta y una conexión a internet.
En los resultados de algunas investigaciones se evidencia un incremento referente al nivel de interés de la población sobre temas que afectan al medio ambiente y generan contaminación, mientras que para ciertas empresas los conceptos de RSE son relativamente nuevos, haciendo que las organizaciones pasen por alto la creación de políticas para el cuidado ético de los recursos naturales.
Implementación de la Ética y la RSE en las Organizaciones
En el entorno empresarial actual, la integridad y la confianza son esenciales. Por ello, es indispensable contar con un código ético que actúe como guía moral para cualquier organización, sin importar su tamaño. Los principios de la ética empresarial son fundamentos clave que orientan el comportamiento y las decisiones dentro de una empresa. El cumplimiento legal es la base de cualquier práctica ética. En este sentido, las empresas deben asegurarse de que todas sus actividades cumplan con las leyes y regulaciones locales e internacionales.
La responsabilidad social corporativa implica que las empresas deben actuar en beneficio de la sociedad y, por supuesto, del medio ambiente. La transparencia en los procesos empresariales garantiza que todas las operaciones se realicen de manera abierta y honesta. La ética ambiental se refiere al compromiso de una empresa con la sostenibilidad y la reducción de su huella ecológica. El liderazgo ético es imprescindible para establecer y mantener una cultura de integridad en la empresa. El principio de valores familiares en la ética empresarial consiste en integrar los principios fundamentales de la familia fundadora en la cultura y prácticas de la empresa.
Tácito o implícito, el líder de la organización está trasladando sus valores personales y su código de conducta a la empresa que dirige. Aunado a esto, las empresas están integradas por varios o muchos individuos, cada uno con su propio conjunto de valores; por eso es de vital importancia que las empresas implementen un código de ética con la suficiente claridad y difusión, que diseñen programas de capacitación apropiados y aplicables a lo largo y ancho de la organización.
Pasos para implementar un Código de Ética
- Definir los valores fundamentales: Comienza identificando los principios y valores que reflejan la misión y visión de la empresa.
- Establecer políticas claras y concretas: Un código de ética debe incluir directrices específicas sobre cómo se deben manejar situaciones comunes y dilemas éticos.
- Implementar procedimientos de cumplimiento: Define cómo se deben reportar y gestionar las transgresiones al código de ética.
- Capacitar a los empleados: La formación continua es fundamental para asegurar que todos los empleados comprendan y apliquen el código de ética de manera efectiva. Organiza sesiones de capacitación regulares que cubran el contenido del código, las políticas de la empresa y las expectativas de conducta.
- Promover la cultura de cumplimiento y ética: El código de ética debe ser parte integral de la cultura corporativa. Los líderes deben modelar el comportamiento ético y apoyar activamente la implementación del código.
- Revisar y actualizar regularmente: El entorno empresarial y legal está en constante evolución, por lo que es esencial revisar y actualizar el código de ética periódicamente. Asegúrate de que el código se mantenga relevante frente a los cambios en las leyes, en las prácticas comerciales y en las expectativas sociales.
- Comunicación efectiva: Asegúrate de que el código de ética esté fácilmente accesible para todos los empleados, ya sea en formato digital o impreso.
Ejemplos de Acciones de RSE
La RSE se concreta en prácticas que abarcan toda la operación de la empresa. Algunas de las más representativas, agrupadas por ámbito, son:
- Con los trabajadores: Ofrecer condiciones de trabajo dignas, cuidar la seguridad y la salud laboral, favorecer el desarrollo profesional y procurar una distribución equitativa de la riqueza generada.
- Con la sociedad y la comunidad: Servir con productos útiles en condiciones justas, mejorar las oportunidades de la comunidad donde opera e implicar a consumidores y sociedad en sus buenas prácticas. En Guanajuato, por ejemplo, muchas empresas apoyan a organizaciones sin fines de lucro y proyectos de desarrollo sostenible en la región.
- Con el medio ambiente: Racionalizar el uso del agua y la energía, minimizar los residuos y sumarse a la lucha contra el cambio climático.
- En la ética y la gobernanza: Cumplir la ley con rigor, mantener la ética empresarial y combatir la corrupción con transparencia.
- En la gestión y la cadena de valor: Evaluar riesgos ambientales y sociales y supervisar la cadena de valor para asegurar que también sea responsable.
Una empresa que aspira a formalizar este compromiso puede orientarse con el decálogo de la empresa socialmente responsable y aspirar al Distintivo ESR. Más que una serie de acciones aisladas, la responsabilidad social empresarial es una manera de entender la empresa: una que crea riqueza sin perder de vista a las personas ni al planeta. Cuando esa visión se integra en la estrategia y no se reduce a un gesto ocasional, la RSE deja de ser un costo y se convierte en una ventaja que mejora el clima laboral, la reputación y los resultados.
Caso de Éxito: Patagonia
Un claro ejemplo de liderazgo ético y compromiso con la RSE es Patagonia. Desde su fundación, la empresa ha priorizado la reducción de su impacto ambiental, utilizando materiales sostenibles como algodón orgánico y tejidos reciclados, y adoptando procesos de producción más ecológicos. La empresa no solo asegura que sus operaciones sean responsables, sino que también publica informes detallados sobre su cadena de suministro, revelando tanto los éxitos como los desafíos que enfrenta en su camino hacia una mayor sostenibilidad. Patagonia ha sido una voz activa en temas sociales y ambientales y promueve una cultura laboral que prioriza el bienestar de sus empleados y el equilibrio entre vida personal y profesional, es decir, la conciliación familiar.
