Increíble Transformación: De Cobrador de Impuestos a Apóstol y Evangelista en San Mateopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La vida de San Mateo, también conocido como Leví, es un testimonio de transformación y entrega. Su nombre, que significa "Don de Dios", resuena con su historia de conversión y su papel crucial en la difusión del mensaje de Jesús.

El Llamado Inesperado

Mateo era un cobrador de impuestos en Cafarnaúm, una ocupación que lo marginaba de la comunidad judía, quienes los veían como colaboradores de los opresores romanos. Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando Jesús lo llamó a seguirlo.

Probablemente Mateo se había acostumbrado a ello; pero un día, cuando estaba sentado en su oficina, oyó una voz diferente. Un hombre le dijo solamente: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió, para siempre. Ese hombre era Jesús, y la vida de Mateo nunca más volvió a ser como antes.

Mateo, que era un pecador, dejó todo y comenzó a seguir a Jesús, convirtiéndose en uno de los doce Apóstoles. El anuncio de la Buena Noticia de Cristo constituyó su misión.

Un Banquete de Despedida y un Nuevo Comienzo

Leví ofreció un gran banquete a Jesús, que fue a su casa acompañado de sus discípulos, suscitando el desconcierto y las críticas de los escribas y los fariseos porque se sentaba a la mesa con recaudadores de impuestos y pecadores. La respuesta de Jesús impresionó a Mateo: “No tienen necesidad de médico los que están sanos, sino los que están enfermos”, dijo el Nazareno, añadiendo: “De hecho, no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

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El Cambio de Nombre y su Significado

Durante mucho tiempo se afirmó que el autor de la obra era Mateo, el recaudador de impuestos (Mt 9,9-13). Mc 2,13-17 y Lc 5,27-32 no lo llaman Mateo, sino Leví. Eso se explica, según (Schmid, 1981), porque Jesús le cambió el nombre, igual que hizo con Simón, a quien llamó Pedro. A Leví le llamó Matthaios, nombre griego que traduce la expresión hebrea mattai, forma abreviada de mattityahu = don de Dios (Guerra, 2008).

El Evangelio de Mateo: Un Legado Duradero

San Mateo escribió el Evangelio que lleva su nombre pensando en los cristianos de origen judío: en el texto enfatiza que Jesús es el Mesías que cumple las promesas del Antiguo Testamento. Se puede decir casi con certeza que escribió en arameo.

Mateo es el evangelio más comentado por Padres de la Iglesia como Orígenes, Hilario, Jerónimo y Juan Crisóstomo, debido a su claridad y orden, que hacen de él un buen material pedagógico. El afán de Mateo es evangelizar a una comunidad que enfrenta tensiones propias de la diversidad; la anima a no sucumbir al cansancio que surge de la espera de la Parusía, evento que se prolonga y que afecta la animosidad y el servicio.

A Mateo se lo define como “evangelio eclesial”, abierto a la novedad de la Buena Nueva, y como “evangelio catequético” que presenta ordenadamente la enseñanza de Jesús.

El Contexto Histórico y la Comunidad de Mateo

Desde el año 63 a.C., Palestina era colonia romana, aunque los judíos gozaban de cierta autonomía que les eximía, por ejemplo, del culto imperial, lo que significaba tener libertad religiosa, a cambio de la cual debían pagar los impuestos exigidos.

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Con la destrucción de Jerusalén, muchos cristianos migraron a ciudades como Pela, Antioquía de Siria (Mt 4,23-25) y Damasco (Hch 9,1-25; 11,19-26). En Pela hubo una comunidad de personas que habían perdido su tierra, hasta caer en la pobreza y esclavitud (Mt 18,23-30; 20,1-7, 21,33-39; 25,26). Esa comunidad, de origen judío (5,47; 24,20), insiste en cumplir la Ley (5,17-19): cita unas 70 veces el AT, usa expresiones hebreas (infierno, carne, sangre, atar, desatar, ciudad santa), evita usar el nombre de Dios, menciona costumbres judías como la ofrenda y describe a samaritanos y fariseos (23,5-7; 26,17).

Sin embargo, en la comunidad también había judíos de la diáspora, de mentalidad griega, y hasta extranjeros convertidos (28,19), que aportaron un estilo de vida que llegó a confundir a los judeo-cristianos.

La Autoridad de Jesús y la Interpretación de la Ley

Antes dijimos que hubo una fuerte tensión entre cristianos y fariseos por el privilegio de ser “el verdadero pueblo de Dios”. ¿Quién tenía autoridad para interpretar la Ley? Los fariseos se sentían herederos de la promesa, por ser el auténtico pueblo de Dios. Esta tensión se extendió a la comunidad cristiana, que tenía serios desafíos para ajustar su vida a la enseñanza de Jesús.

En ese contexto Mateo presenta la enseñanza de Jesús. ¿Cómo asegurar que su enseñanza sea acogida como normativa? Lo primero que hace Mateo es afirmar que Jesús tiene autoridad, porque es hijo de David, hijo de Abraham (1,1) y nuevo Moisés (5,1ss). Así, su interpretación de la Ley se sustenta en su autoridad mesiánica (David) y su autoridad de fe (Abraham). Eso es lo que pretende con el relato de la genealogía (1,1-17).

El Primer Discurso: El Sermón en el Monte (Mt 5-7)

En el primer discurso, Jesús invita a invertir los valores recibidos de parte de la tradición y la cultura. Un cambio de actitud implica superar dogmas, preceptos y cosmovisiones recibidos de la antigua Ley. Sólo así se puede aprehender los nuevos valores del Reino, que permiten releer los signos de los tiempos, la historia, la naturaleza, la comunidad y a uno mismo. Este primer discurso es, sin duda, el más importante de los cinco que pronuncia Jesús, pues implica escuchar y acoger la profunda metanoia que implica el Reino.

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San Mateo en el Arte y la Cultura

La figura de San Mateo es muy querida por la iconografía. Particularmente conocida es la obra “Vocación de San Mateo”, pintada por Caravaggio entre 1599 y 1600, que se puede admirar en la Iglesia de San Luis de los Franceses en Roma. En esta sugestiva pintura, la luz, símbolo de la gracia, juega un papel fundamental. La escena implica una acción dramática: el dedo de Jesús apunta a Mateo, que aún tiene las monedas en la mano.

El Legado de San Mateo en el Papa Francisco

La historia de San Mateo y la pintura de Caravaggio han marcado la vida del Papa Francisco. Lo cuenta él mismo una la entrevista de 2013 realizada por el P. Antonio Spadaro para “La Civilización Católica”, en la cual, paragonándose a la figura de Mateo, el Pontífice se define " un pecador en quien el Señor ha puesto sus ojos”.

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