Descubre las Impactantes Banderas del Régimen Insurgente en la Guerra de Independencia de Méxicopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Los Primeros Estandartes: La Virgen de Guadalupe y las Banderas de Allende

La historiografía mexicana sitúa uno de estas insignias como la primera «bandera» representativa de lo que posteriormente sería México. El 16 de septiembre de 1810, al llegar los insurgentes al pueblo de Atotonilco, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, que los encabezaba, tomó la imagen de la Virgen de Guadalupe que se hallaba en la sacristía del santuario y la puso en manos de sus improvisados soldados, para que la llevara como estandarte delante de la gente que lo seguía. Este estandarte, pintado al óleo por Andrés López en 1805, se convirtió en un símbolo de cohesión y representatividad para el movimiento insurgente.

Es importante destacar que las primeras banderas hechas explícitamente para la guerra fueron dos idénticas, mandadas a hacer por Ignacio Allende y posiblemente Juan Aldama e incluso Hidalgo. Estas fueron realizadas antes del inicio de la guerra y tenían dos frentes: el principal con la imagen coronada de Nuestra Señora de Guadalupe como símbolo de la cruzada religiosa que llevaban los insurgentes contra los franceses laicos, y por el lado contrario un muy distinguible escudo cuyo centro tenía un «águila mexicana» (formada por águila real y una serpiente). Estas banderas gemelas fueron capturadas por los realistas en 1811 y enviadas a España como trofeo de guerra, siendo devueltas hasta el año 2010.

El 7 de noviembre de 1810, luego de la derrota insurgente en la Batalla de Aculco, el estandarte de la Virgen de Guadalupe fue confiscado por Félix María Calleja y enviado al virrey Francisco Xavier Venegas. Sin embargo, del estandarte confiscado en Aculco no se tiene una completa seguridad de su destino; de hecho, de la pieza resguardada en el Museo Nacional de Historia no está plenamente verificada que la tomada por Hidalgo en Atotonilco y la capturada por Calleja sean la misma.

Las Banderas de José María Morelos y el Congreso de Anáhuac

A su sucesor, José María Morelos, se le debe la creación de un primer emblema insurgente más estructurado, ya que gracias a su iniciativa se diseñaron las banderas de Guerra, Parlamentaria y de Comercio. El 14 de julio de 1815, este decreto fue refrendado con las firmas de José María Morelos y Pavón, José María Liceaga y Remigio Yarza.

  • Bandera nacional de guerra: Consistía en un paño de longitud y latitud usadas por las demás naciones, que presentaba un tablero de cuadros blancos y azul celeste.
  • Bandera de comercio: Se componía de un paño azul celeste de las dimensiones anteriores, orlado de blanco, de seis pulgadas de latitud, y colocada en el centro una cruz blanca.

Como distintivo personal, el generalísimo José María Morelos usó otra bandera con la imagen de la Virgen, a la que agregó una insignia de azul y blanco con un águila coronada sobre un cactus, además de un puente de tres arcos con las letras «V. V. M.» que significaban «Viva la Virgen María», escudo que estaba inspirado en el oficial del gobierno. Durante su gestión al frente del movimiento insurgente, el Congreso de Anáhuac empleó, en la bandera del ejército libertador y en el sello usado por sus documentos, un escudo que integraba el águila, el nopal y el lago de Texcoco.

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Además, otros componentes de los ejércitos insurgentes, como fueron los corsarios, usaron también una bandera con los colores blanco, azul y rojo en franjas verticales. El gobierno insurgente usó oficialmente otras banderas, entre ellas una blanca que lleva una Cruz de Borgoña de color azul celeste que, junto a un estandarte Guadalupano, sirvió para llevar a cabo los juramentos y reuniones de la Suprema Junta Nacional Americana o Suprema Junta Gubernativa de América.

El corso jugó un papel importante durante el movimiento de independencia. Los insurgentes sabían que resultaba primordial establecer una marina de guerra para combatir al enemigo español y que a su vez se dedicara al corso y comercio. El 14 de julio de 1815 se publicó este decreto e inmediatamente las patentes de corso comenzaron a ser solicitadas y a circular. José Manuel de Herrera fue nombrado embajador plenipotenciario para Estados Unidos, y en ese carácter tuvo la facultad de autorizar un gran número de patentes de corso en el país del norte. Mucho cuidaron los insurgentes de que la actividad de los corsarios no decayera en piratería, estableciendo como una de las reglamentaciones para otorgar las patentes que los solicitantes fueran gente conocida.

La Misteriosa Bandera de Aculco: Un Símbolo Atípico

Aún menos conocida, debido a la insuficiencia en las fuentes escritas y la poca trascendencia que alcanzó, es la bandera del «Batallón de la Muerte», una agrupación militar enviada por Ignacio López Rayón en la segunda mitad de 1811. El 7 de noviembre de 1810, las tropas insurgentes del cura Miguel Hidalgo y Costilla perdieron varias de sus banderas, estandartes y guiones en la Batalla de Aculco contra las fuerzas de Calleja. El juez de Aculco, Manuel Perfecto Chávez, encontró el 15 de noviembre una bandera más "hallada en el monte", que días más tarde el brigadier José de la Cruz remitió al virrey Venegas, refiriéndose a ella como "el estandarte oficial de los rebeldes, que se reduce a un cuadro al óleo de la virgen de Guadalupe con las expresiones favoritas de la insurrección."

Entre las banderas que se hallaban en la Ciudadela en 1895, se encontraba una de muy particular forma y colorido conocida como la "bandera de Aculco". El conocido fotógrafo Casasola tomó una placa en blanco y negro de esta bandera; aunque muy maltratada, se alcanzaba a percibir el cuadriculado multicolor de su orilla y del marco central, así como dos elementos simbólicos que la caracterizan: la macana indígena o machuahuitl y un cometa rojo.

Existe otra imagen más antigua de la bandera de Aculco que procede de la obra monumental "México a través de los siglos", en cuyo volumen dedicado a la Guerra de Independencia, se colocó una cromolitografía titulada "Objetos de la Guerra de Independencia". Ahí, aparece una leyenda bordada sobre la enseña que parece decir "[AC]ULCO" y la cifra del año "1810". Esta bandera pasó a formar parte de las colecciones del Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec hacia 1944. La ficha del museo especifica sus características:

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CaracterísticaDescripción
CampoRaso de seda; cuadros de colores alternados rojo, azul, dorado, crema, verde, café y anaranjado, aplicados con costura.
LeyendaSin leyenda (aunque algunas fuentes sugieren "ACULCO 1810" por puntadas).
EscudoMacana y cometa. Bordados con hilos de seda; solo se conservan fragmentos.
Fecha1810-1815
Dimensiones149 x 135 cms.
ProcedenciaMuseo Nacional de Artillería.
Notas del museoBandera que perteneció a José María Morelos (aunque esta atribución es dudosa para algunos historiadores).

La simbología de la bandera de Aculco es objeto de debate. En cuanto a la simbología, la macana es un arma típica del pueblo mexica y en general de los "antiguos mexicanos". El cometa, por su parte, es más complejo de explicar; podría tratarse de una representación de la estrella de Belén, o bien, un heraldo de desgracias, lo que instaría a los insurgentes a tomar las armas para defender sus valores. El Dr. Moisés Guzmán Pérez opina que es una bandera de la primera etapa de la insurrección, no de Morelos, y la considera atípica por sus colores, el orden de sus cuadros y la ausencia de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Carolina Baur Arenas, en su libro "México a través de sus hombres y banderas", informa haber tenido la bandera de Aculco en sus manos y haber descubierto que en efecto tuvo las leyendas "Aculco" y "1810", perceptibles por las puntadas sobre el lienzo. Baur identifica la bandera de Aculco con la encontrada por el aculquense Manuel Perfecto Chávez en el monte. Su descripción final de la bandera indica que "Por aquel entonces tenía una inscripción a la Virgen de Guadalupe... Tiene por escudo una macana azteca, una cometa con su estrella de ocho puntas, y repartidas en el mazo ajedrezado, unas rositas de organdí".

La Bandera Trigarante: Símbolo de la Consumación de la Independencia

Las fuentes historiográficas consideran a la «Bandera Trigarante», de las Tres Garantías o del Ejército Trigarante, como la primera bandera nacional oficial. Fue la enseña de las fuerzas armadas realistas e insurgentes que se unieron bajo el llamado Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821. Su diseño fue obra de Agustín de Iturbide y fue confeccionada en Iguala por el sastre José Magdaleno Ocampo, en las mismas fechas que se elaboró el documento independentista.

La bandera fue ideada por Iturbide atendiendo al símbolo de aquellos postulados que esperaba que fueran las garantías para un punto de cohesión de los bandos antagonistas desde 1810; estos eran la religión católica, la independencia respecto a España y la unión entre los distintos grupos sociales novohispanos. Esta bandera, que aún se conserva, es cuadrada y se forma por tres franjas de igual grosor que la cruzan diagonalmente, cada franja tiene un color y se ordenan de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba de la forma siguiente: el blanco, verde y rojo, con una estrella de seis picos de cada uno de los colores en las franjas ya indicadas. Al centro, tiene un óvalo de color blanco con una corona imperial a cuyo alrededor se pueden leer las palabras, «RELIGIÓN, YNDEPEND, UNIÓN, REGIMIENTO YNFANTERIA».

Una segunda versión de esta bandera se compone de tres franjas diagonales, ordenadas de izquierda a derecha en blanco, verde y rojo, con estrellas doradas al centro de cada sección, sin inscripciones y corona. Esta fue la bandera con la que se juró el Imperio mexicano de Iturbide en San Juan Bautista (hoy Villahermosa) en el estado de Tabasco, México, en 1822.

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El decreto de la Junta Provisional Gubernativa del 2 de noviembre de 1821 estableció el pabellón del Imperio Mexicano, manteniendo el diseño base con los colores, su distribución y un escudo que incluyera al águila en el centro. Este emblema es el único elemento que ha sido modificado constantemente a lo largo de la historia de la bandera nacional.

La Bandera Nacional de México y su Evolución

Aunque la bandera nacional de los Estados Unidos Mexicanos, uno de los tres símbolos patrios, se adoptó con su diseño actual desde el 16 de septiembre de 1968, sus elementos esenciales provienen de los diseños post-independencia. Es celebrada el 24 de febrero, fecha en que en 1821 fue proclamado el Plan de Iguala, del que surgió el Ejército Trigarante, cuya bandera se volvió símbolo de la consumación de la independencia.

La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. Aunque el significado de los colores ha cambiado con el paso del tiempo, estos fueron adoptados por México durante la Guerra de Independencia con España. La bandera ha cambiado en diez ocasiones a través de su historia desde 1823, pues el diseño del Escudo Nacional y las proporciones de largo y ancho han sido modificados.

El Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada. Este escudo está inspirado en la señal del fin del peregrinaje de los mexicas donde luego fundarían la ciudad de México-Tenochtitlán, un símbolo de arraigo entre los pueblos del Valle de México que fue integrado por los conquistadores para forjar un lazo identitario entre el derrotado Imperio Mexica y el nuevo orden colonial.

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