Los sistemas financieros sólidos sustentan el crecimiento económico y el desarrollo, y son cruciales para la misión del Grupo Banco Mundial de aliviar la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. La estabilidad financiera, tanto a nivel mundial como nacional, genera empleos y mejora la productividad. Da confianza a las personas para invertir y ahorrar. Los sistemas bancarios y mercados de capital sólidos permiten el flujo eficiente de fondos hacia usos más productivos, ayudan a los Gobiernos a recaudar capital de inversión, mantienen las redes de seguridad financiera y aceleran los pagos de manera segura a través de las fronteras.
Un buen acceso al financiamiento mejora el bienestar general de un país, ya que permite a las personas prosperar y gestionar mejor sus necesidades, ampliar sus oportunidades y mejorar sus niveles de vida. Cuando se incluye a las personas en el sistema financiero, a estas les resulta más fácil gestionar el consumo, los pagos y el ahorro; tener mayor acceso a la vivienda, la atención de salud y la educación; iniciar un pequeño negocio, y usar mecanismos de seguros para protegerse frente a las crisis.
La evolución del sistema bancario en México
En México, la creación del primer banco privado de características modernas está relacionada con las expectativas positivas aparejadas por la proclamación del Segundo Imperio y el contexto internacional de expansión económica de la llamada primera globalización. Durante todo el periodo de 1824 a 1864, los créditos habían sido principalmente -con la notable excepción del Banco de Avío- otorgados por particulares. Posteriormente, se erigieron el Banco Mercantil Mexicano (1882) y el Banco de Empleados (1883), ambos con la potestad de emisión de circulante a nivel nacional.
La primera fase en la conformación del sistema bancario mexicano fue operada bajo el amparo del Código de Comercio de 1854, por lo que la regulación fue prácticamente inexistente. En este tenor se emite el Código de Comercio de 1884, donde se sientan las bases de la regulación bancaria. La nueva legislación buscaba poner en orden las prácticas del sector bancario, estipulando el porcentaje de reservas en metálico, así como la transparencia en materia de información financiera.
Años más tarde, el movimiento revolucionario asestó sendos golpes al sistema bancario. En febrero de 1913 estalló el cuartelazo que acabó con el gobierno y la vida de Francisco I. Madero, lo que marcó el comienzo del desmoronamiento del sistema bancario porfirista. A finales de 1916, Carranza impuso a los bancos un Consejo de Incautación y los obligó a operar con las puertas cerradas al público. En esa circunstancia permanecieron del 15 de diciembre de 1916 al 31 de enero de 1921. Cuando Obregón devolvió los bancos a sus dueños, de los 24 bancos de emisión solo 5 pudieron reabrir sus puertas al público.
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El surgimiento del Banco de México
En febrero de 1917 se aprobó la nueva Constitución, con una reforma al artículo 28, que establece la creación de un banco único de emisión, controlado por el gobierno. El establecimiento del Banco de México no se hace realidad hasta 1925, gracias a los esfuerzos presupuestarios y de organización del Secretario de Hacienda, Alberto J. Pani, y al apoyo por parte del Presidente Plutarco Elías Calles. Así pues, el Banco de México se inauguró en solemne ceremonia el 1 de septiembre de 1925.
Al recién creado Instituto se le entregó, en exclusiva, la facultad de crear moneda, tanto mediante la acuñación de piezas metálicas como a través de la emisión de billetes. La fase de modernización definitiva del Banco de México se inicia con el otorgamiento de su autonomía, la cual empezó a regir a partir de abril de 1994. En términos prácticos, la autonomía del Banco de México implica que ninguna autoridad pueda exigirle la concesión de crédito, con lo cual se garantiza el control ininterrumpido del instituto central sobre el monto del dinero en circulación.
Actualmente, el sistema se complementa con la banca de desarrollo. Las instituciones de banca de desarrollo son entidades de la Administración Pública Federal, con personalidad jurídica y patrimonio propios, constituidas con el carácter de sociedades nacionales de crédito. A continuación se presentan las principales entidades que lo integran:
- Nacional Financiera, S.N.C.
- Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, S.N.C.
- Banco Nacional del Comercio Exterior, S.N.C.
- Sociedad Hipotecaria Federal, S.N.C.
- Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros, S.N.C.
- Banco Nacional del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, S.N.C.
Los estados financieros y el diagnóstico bancario
Los estados financieros son informes que reflejan el estado de una empresa en un momento determinado, normalmente un año. Se componen de varios documentos en los que se plasma la situación financiera de un negocio y recoge información, tanto económica como patrimonial, de las empresas. Conocidos también como estados contables o cuentas anuales, son muy importantes para conocer la rentabilidad y solvencia de las compañías.
La información incluida en el balance de una entidad de crédito permite analizar su estructura de inversión y financiación, tanto en valores absolutos como en porcentajes. Sin embargo, a diferencia de las empresas no financieras, la aplicación de las tradicionales técnicas de análisis contable al balance de un banco tiene como principal limitación la imposibilidad de calcular desde fuera del banco las ratios más utilizadas por el regulador para controlar su solvencia, apalancamiento y endeudamiento.
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En la cuenta de resultados quedará reflejado el margen financiero o de intermediación. Este margen es el derivado de la actividad consistente en tomar fondos de las unidades de gasto con capacidad de financiación y conceder con ellos préstamos a las unidades con necesidad de financiación. La suma del margen de intermediación más las comisiones por servicios prestados recibe el nombre de margen básico del negocio.
Para comprender la estructura de estas herramientas de diagnóstico, es importante identificar los principales tipos de estados financieros que se utilizan en la gestión y análisis institucional:
| Tipo de Estado Financiero | Función Principal |
|---|---|
| Balance general | Recoge la información de activos y pasivos (deudas) de la empresa y la diferencia entre ambos, lo que forma el patrimonio o capital contable. |
| Cuenta de resultados | Muestra la diferencia entre ingresos y gastos. Es muy útil para saber si la empresa está obteniendo beneficios o pérdidas. |
| Flujos de caja | Muestra las entradas y salidas de dinero de una empresa en un periodo determinado. Es un indicador de la liquidez. |
| Estados de cambio en el patrimonio | Refleja las variaciones en el patrimonio neto, tales como ampliaciones de capital o reparto de dividendos. |
La rentabilidad de una entidad de crédito está directamente relacionada con “plazo” y “riesgo”, factores que afectan significativamente a la liquidez y a la solvencia. La solvencia de una entidad de crédito depende de la existencia de un colchón de recursos propios suficientes como para absorber pérdidas y garantizar los riesgos asumidos en sus operaciones de activo. En este sentido, la normativa de Basilea III exige a las entidades de crédito mantener en todo momento un ratio total de capital del 8% de sus activos ponderados por riesgo.
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