Descubre las Declaraciones y Normativas Clave de Responsabilidad Social Corporativa que Transforman Empresaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Responsabilidad Social Corporativa (RSC), también conocida como Responsabilidad Social Empresarial (RSE), es un concepto central en el mundo empresarial que hace referencia a la responsabilidad que las empresas asumen respecto del medio ambiente y de la sociedad en la que operan. Existen muchas formas de definir lo que es la responsabilidad social corporativa. Su propio nombre nos da ciertas pistas: hace referencia a la forma de conducir los negocios de forma responsable.

De forma breve y resumida, podemos decir que la RSC es la gestión de los impactos no deseados o de las externalidades que tiene una determinada actividad económica. De acuerdo con Vázquez, la RSC pivota sobre tres grandes ejes: la gestión de los impactos o las externalidades no deseadas, la inclusividad de las partes interesadas y la rendición de cuentas. La RSC se concibe como la participación voluntaria y proactiva de las organizaciones en el desarrollo social, económico y ambiental.

Va más allá de las exigencias legales, ya que implica un compromiso consciente con la generación de efectos positivos en la sociedad. La responsabilidad social corporativa va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas jurídicas, dando por supuesto su respeto y su estricto cumplimiento. En este sentido, la legislación laboral y las normativas relacionadas con el medio ambiente son el punto de partida con la responsabilidad ambiental. El cumplimiento de estas normativas básicas no se corresponde con la responsabilidad social, sino con las obligaciones que cualquier empresa debe cumplir legalmente simplemente por el hecho de realizar su actividad.

Bajo este concepto de administración y gestión, se engloban un conjunto de prácticas, estrategias y sistemas de gestión empresariales que persiguen un nuevo equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la responsabilidad social de la empresa es el conjunto de acciones que realiza para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que la empresa se rige, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores.

Hay una sutil diferencia en el significado de la responsabilidad social corporativa (RSC) y de la responsabilidad social empresarial (RSE), en la medida en que se distingue entre la empresa y la corporación, entendiendo que esta última incorpora a todas las organizaciones, empresariales o no, independientemente de su tamaño, aunque para muchos ambas expresiones significan lo mismo. Es necesario decir que frecuentemente se abrevian indistintamente las tres para referirse a la responsabilidad social corporativa.

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La Evolución Histórica de la RSC

Los antecedentes de la RSC se remontan al siglo XIX, en el marco del cooperativismo y el asociacionismo que buscaban conciliar eficacia empresarial con principios sociales de democracia, autoayuda, apoyo a la comunidad y justicia distributiva. En el siglo XIX, algunos empresarios industriales en Europa y en los EE. UU., se preocuparon por la vivienda, el bienestar y la caridad hacia sus empleados. Sin embargo, la mayoría de las teorías atribuyen el nacimiento del término “Social Responsability of a Businessman” al economista estadounidense Howard Bowen en 1953.

Aunque la expresión RSE surge entre los años 50 y 60 en EE. UU., no llega a desarrollarse en Europa hasta los 90, cuando la Comisión Europea utilizó el concepto para implicar a los empresarios en una estrategia de empleo que generase mayor cohesión social. En España, se implementaría a partir de los años 90, pero tardaría varios años en ganar popularidad. De hecho, en 2006, tan sólo un 14,8% de las empresas afirmaban emprender proyectos de responsabilidad social empresarial (RSE), centrados principalmente en medioambiente, formación y liderazgo femenino.

Los desafíos globales se intensificaron y las expectativas sobre la responsabilidad de las empresas aumentaron. Ya no sólo valía aquello de “cumplir o explicar”, sino que debían ser actores principales en la búsqueda de un planeta, una sociedad y una economía más sostenible. Conscientes del papel de las empresas en el logro de los desafíos que la Agenda 2030 planteaba, la sostenibilidad empresarial o corporativa fue más allá de la Responsabilidad Social Empresarial. La clave para ello fue integrar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) y los Diez Principios del Pacto Mundial de la ONU en el corazón de las estrategias en lugar de quedarse simplemente en acciones aisladas. La RSE y la sostenibilidad corporativa presentan diferencias significativas, y esta evolución refleja un hito fundamental en la historia empresarial.

La Creciente Demanda de una Actuación Empresarial Responsable

Cada vez más, las sociedades demandan a las empresas que sean responsables de sus actividades. De acuerdo con la guía del Observatorio de RSC, el poder de las compañías ha aumentado en detrimento del de los estados durante las últimas décadas. En la actualidad, se calcula que en torno al 52 % de las mayores economías mundiales son empresas multinacionales, por encima, incluso, de países como Austria o Sudáfrica. Esto se debe a la externalización importante de la actividad que realizan las organizaciones y a los cambios en los modelos productivos con el objetivo de reducir los costes.

Actividades como la deforestación, así como la creciente desigualdad social y el aumento de las consecuencias del cambio climático, han hecho que la sociedad demande más acciones responsables por parte de las empresas y que la regulación aborde de forma más seria sus responsabilidades. Las empresas pueden desempeñar un papel muy importante en la vida de las personas, no solo como proveedoras de empleo y de riqueza, sino como agentes de desarrollo en las comunidades donde están insertas. La RSC ha trascendido los círculos expertos más reducidos, para instalarse en el debate público, como consecuencia del papel que desempeñan y del impacto que tienen actualmente las empresas en la sociedad.

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Marcos y Declaraciones Internacionales Impulsores de la RSC

Hay organismos de carácter internacional que se encargan de delimitar el concepto teórico de la RSC, cuyas directrices sirven como orientación para las empresas. Existen normas oficiales acerca de la RSC como la norma SA 8000 (Social Accountability Standard 8000) impulsada por el Council on Economic Priorities y aplicada por SAI, así como la norma SGE 21 de Forética, norma que certifica globalmente la RSC en todos sus ámbitos.

El Pacto Mundial de las Naciones Unidas (UN Global Compact)

En 1999 y como iniciativa de Kofi Annan (entonces secretario de las Naciones Unidas), se lanzaron una serie de iniciativas las cuales identificaron lineamientos o principios que debían ser considerados por las empresas para contribuir al desarrollo de la sociedad, comunidades y los mercados. Las medidas establecidas en esta iniciativa involucran temas de derechos humanos, laborales, del cuidado al medio ambiente así como medidas anticorrupción, temas que abarcan los "Diez Principios" con que cuenta el Pacto Mundial, conocido como «UN Global Compact».

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

En septiembre de 2015, se aprueban los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como parte de la Agenda 2030 durante la Cumbre del Desarrollo Sostenible. Los 17 ODS y las 169 Metas asociadas, lanzados oficialmente en enero de 2016, se espera que sean el marco unificado que permita un seguimiento y progreso medible y comparable. El Pacto Mundial adoptó los ODS, unificándolos en su actuación a nivel global a sus 10 principios.

La Norma ISO 26000: Guía para la Responsabilidad Social

Para abordar la cuestión de la responsabilidad social corporativa, la Organización Internacional de Normalización introdujo la norma ISO 26000 para ayudar a orientar a las organizaciones en una dirección socialmente más responsable. ISO 26000 es una norma internacional de responsabilidad social corporativa desarrollada para ayudar a las organizaciones a evaluar y abordar sus responsabilidades en materia social.

La norma ISO 26000 se desarrolló a lo largo de una serie de reuniones y consultas continuas que tuvieron lugar entre 2005 y 2010, con la participación de aproximadamente quinientos delegados que representaban a seis grupos principales de partes interesadas (Industria, Gobierno, ONG, Trabajo, Consumidores y SSRO) de países «en vías de desarrollo» y «desarrollados». La versión más reciente de la norma, ISO 26000:2010, se revisó y confirmó por última vez en 2017. Desde entonces, más de 80 países han adoptado la norma ISO 26000:2010 como norma nacional, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania y Francia, así como muchos países en desarrollo.

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La Norma ISO 26000 se destaca entre otras normas internacionales de responsabilidad social corporativa (RSC) debido a su enfoque integral y a su naturaleza no certificable. A diferencia de otras normas ISO de responsabilidad social corporativa, como la ISO 14001 para la gestión medioambiental o la ISO 9001 para la gestión de la calidad, la norma ISO 26000 proporciona directrices en lugar de requisitos para la RSC. Hace hincapié en el compromiso de los grupos de interés, la transparencia, el comportamiento ético y el respeto de los derechos humanos, las prácticas laborales y las preocupaciones medioambientales.

Al contrario que las normas sectoriales como la Global Reporting Initiative (GRI) o el Forest Stewardship Council (FSC), la ISO 26000 ofrece un marco universal aplicable a organizaciones de todo tipo y tamaño. Por lo tanto, sirve como herramienta flexible para mejorar la responsabilidad social en diversos contextos a escala mundial. ISO 26000 es voluntaria y no está destinada a ser utilizada para la certificación o la reglamentación. En su lugar, ofrece recomendaciones para ayudar a las organizaciones a mejorar aspectos de la responsabilidad social corporativa, animando a las empresas a ir más allá de las normas de cumplimiento legal para contribuir al desarrollo sostenible. Además, ISO 26000 se aplica a CUALQUIER organización, independientemente de su tamaño o ubicación, y está pensada para adaptarse a cualquier sector.

Según iso.org, la ISO 26000 contribuye a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas orientando las prácticas empresariales éticas y transparentes. Ofrece más de 450 recomendaciones relacionadas con principios y aborda siete temas fundamentales de responsabilidad social, en concordancia con los objetivos de los ODS. La ISO 26000 hace hincapié en la participación de los grupos de interés y en el cumplimiento de las normas internacionales, fomentando un enfoque holístico del desarrollo sostenible.

Principios Clave de la ISO 26000

Para entender qué es la Norma ISO 26000, es necesario comprender los siete principios claves, los cuales son considerados como la raíz del comportamiento socialmente responsable:

  • Rendición de cuentas: Establecer canales claros para informar, evaluar y rectificar los impactos sociales y medioambientales.
  • Transparencia: Comunicar políticas, prácticas e indicadores de rendimiento, incluyendo información sobre prácticas medioambientales, condiciones laborales y compromiso con la comunidad.
  • Comportamiento ético: Adherirse a prácticas laborales justas, luchar contra la corrupción y garantizar la seguridad e integridad de los productos.
  • Respeto por los intereses de las partes interesadas: Implicar a las partes interesadas en los procesos de toma de decisiones y buscar activamente su opinión.
  • Respeto por el Estado de Derecho: Cumplir con las leyes y normativas locales e internacionales.
  • Respeto por las normas internacionales de conducta: Adoptar normas y buenas prácticas globales.
  • Respeto por los derechos humanos: Proteger y promover los derechos humanos en todas las actividades empresariales.

Temas Centrales de Responsabilidad Social según ISO 26000

La ISO 26000 también identifica 7 temas centrales de responsabilidad social que complementan los principios, ofreciendo áreas de aplicación práctica dentro de las operaciones de una organización:

  1. Gobernanza de la Organización: Incentiva a las organizaciones a considerar la responsabilidad, la transparencia y la ética en su proceso de toma de decisiones y en sus prácticas de gobernabilidad.
  2. Derechos Humanos: Las libertades universales que se aplican a todos los seres humanos, independientemente de su raza, sexo, lengua, religión, nacionalidad u otra condición.
  3. Prácticas Laborales: Las prácticas laborales de una organización deben ser coherentes con sus políticas, aplicándose a los empleados y a cualquier trabajo realizado en su nombre.
  4. Medio Ambiente: Las organizaciones deben minimizar su impacto medioambiental y garantizar un consumo sostenible de los recursos, incluyendo el uso de recursos, la generación de residuos y contaminantes y el daño a los hábitats naturales.
  5. Prácticas Operativas Justas: Se refieren a la forma en que una organización interactúa con los demás para fomentar resultados positivos, abarcando la transparencia en los procesos de contratación, la lucha contra la corrupción y la competencia justa.
  6. Asuntos de Consumidores: Las organizaciones que ofrecen productos y servicios tienen ciertas responsabilidades hacia los consumidores, instando a las empresas a promover un desarrollo económico y social justo y sostenible.
  7. Participación Activa y Desarrollo de la Comunidad: Todas las organizaciones tienen un impacto en las comunidades en las que operan, y su participación activa puede ayudar a garantizar el bienestar de estas comunidades.

Regulaciones Europeas para una Finanza Sostenible

En el marco de la transición hacia un modelo económico más sostenible respaldado por el Pacto Verde, la Unión Europea ha establecido una Estrategia de Finanzas Sostenibles. Su propósito es incentivar la asignación de recursos para el crecimiento sostenible en la UE, mediante la redirección de flujos de capital hacia inversiones sostenibles, el monitoreo de riesgos financieros relacionados con cuestiones ambientales y sociales, y la promoción de la transparencia y la perspectiva a largo plazo en las actividades financieras (Comisión Europea, 2020).

Esta estrategia implica varias regulaciones que buscan establecer un marco para que las instituciones financieras y otras corporaciones impulsen las finanzas sostenibles. Dentro de la Estrategia, destacan el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles y el Reglamento de Taxonomía, junto con la revisión de la Directiva de Información de Sostenibilidad. El primero requiere que las entidades y asesores financieros informen a los inversores y propietarios de activos sobre la sostenibilidad de las inversiones, tanto a nivel de entidad como de producto. Es importante destacar que, aunque la RSC es de carácter voluntario, cada vez más empresas están sujetas a la obligación de reportar información de sostenibilidad por la nueva Directiva Europea CSRD.

Desafíos y Controversias en la Implementación de la RSC

Uno de los retos a los que la sociedad se enfrenta a la hora de promover un uso ético de la RSC está ligado a la desinformación y al 'greenwashing'. En 2020, un estudio realizado por la Comisión Europea señaló que el 53,3 % de las afirmaciones ambientales examinadas por el organismo resultaron ser vagas, engañosas o infundadas y que el 40 % carecía de fundamentos. Esto, señalan desde el Observatorio de RSC, refleja la falta de normas comunes para las empresas que emiten declaraciones ecológicas voluntarias y tiene como consecuencia la competencia desigual en el mercado de la UE, perjudicando a las empresas genuinamente sostenibles.

Si bien la RSC y la RSE son vistas como aspectos positivos, la práctica actual de la RSC ha sido objeto de no pocas críticas y controversias. Algunos investigadores chinos descubrieron que las empresas hacían más declaraciones relacionadas con su RSC en respuesta a las críticas de las redes sociales publicadas por los inversores, lo cual sugiere que apelar a la RSC puede ser una manera de no afrontar directamente las críticas, blanqueando las acciones cuestionables que pudieran existir. Además, la aplicación de normas internacionales de responsabilidad social corporativa como la ISO 26000 plantea retos como la complejidad de las directrices, la escasez de recursos, que afecta sobre todo a las pequeñas y medianas empresas (PYME), y las diferencias culturales, ya que las directrices mundiales pueden chocar con las costumbres y leyes locales.

Beneficios de la Adopción de la RSC a Nivel Empresarial

Para las organizaciones, la inversión en RSC tiene múltiples beneficios: mejora la reputación, reduce los riesgos, mejora la cultura empresarial y contribuye a la satisfacción de los empleados, entre muchos otros. Algunas investigaciones encuentran que hay una relación directa entre el desempeño social/ambiental y el financiero. Adoptar prácticas responsables es una ventaja competitiva para compañías de cualquier tamaño. Muchas grandes empresas son conscientes de ello y han tratado de aprovechar las expectativas que genera la RSC para obtener ventajas competitivas.

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