En la historia del Mundo Moderno, pocas actividades son tan importantes y necesarias y al mismo tiempo odiadas, como aquellas que tienen que ver con la responsabilidad de pagar impuestos. Es en gran parte a partir del cobro de impuestos, que puede un Estado recaudar y realizar diferentes obras o tomar decisiones, especialmente en los que hace a la redistribución de la riqueza. El que tiene la capacidad para establecer tributos es el Estado.
En la antigüedad el pago de impuesto tuvo que ver con la posibilidad de las diferentes coronas reinantes de sostener su estilo de vida, sin importar si esto significaba dejar a la población en la miseria más absoluta. Así, por ejemplo, en las sociedades precolombinas los reyes o emperadores exigían tributos que eran utilizados en la construcción de enormes monumentos en su nombre o en el nombre de alguno de sus dioses. A medida que la historia de la humanidad ha venido avanzando especialmente en occidente, la mentalidad respecto del tema de los impuestos ha cambiado.
En este sentido los impuestos son contribuciones que deben hacer las personas y las empresas obligados por la ley, para que el estado tenga los recursos suficientes para brindar los bienes y servicios públicos que necesita la ciudadanía. El no pagar impuestos impide que el gobierno destine los recursos suficientes para cubrir las necesidades de la sociedad, por lo que es fundamental que cumplamos con esta obligación. Dentro de la ley se establece una pieza clave que se denomina hecho imponible. Se trata de un hecho que, una vez realizado, genera el nacimiento de la obligación del pago del tributo. Es decir, algunos de los hechos del ciudadano generan la obligación de pagar impuestos, o cualquier otro tributo. Los hechos imponibles pueden ser de diverso tipo. Por ello, la ley prevé mecanismos para evitar que los ciudadanos dejen de pagar los tributos que les corresponda.
Fines de la Política Fiscal y los Impuestos
La política tributaria constituye uno de los instrumentos que utiliza la política económica para alcanzar los objetivos fijados por ésta. La primera razón para la existencia de los impuestos es el sostenimiento de los gastos públicos, siendo la principal fuente de ingresos públicos. Otro fin importante es la redistribución de la renta. Para ello se debe establecer una obligación de pagar en función de la capacidad económica. Los impuestos son proporcionales a la renta generada por cada ciudadano. Un tercer objetivo es buscar una mayor eficiencia en la economía. Por ejemplo, los impuestos pueden gravar actividades que generan perjuicios en personas que no participan de la decisión de llevar a cabo esa actividad. El cuarto es suavizar las crisis. La política fiscal puede ser un instrumento de política económica. Eso sí, una cosa es que esos sean los principales objetivos y otra muy diferente, es que se consigan siempre.
Puede haber situaciones de falta de recursos para sostener los gastos públicos que lleven a un importante endeudamiento, puede haber deficiencias en la progresividad del sistema tributario, los impuestos se pueden mostrar incapaces de aportar eficiencia o las políticas fiscales incapaces de resolver las crisis. En el caso de los impuestos, se pagan sin que se reciba nada concreto a cambio. En concreto porque los impuestos contribuyen al sostenimiento general de los gastos públicos, pero el ciudadano no recibe ninguna prestación concreta a cambio de esos impuestos que paga. Sin embargo, los impuestos sirven para el mantenimiento del Estado del bienestar: pensiones, sanidad, educación, seguridad, infraestructuras...
Lea también: riesgos legales de ignorar una notificación judicial
El caso de las tasas es diferente: las tasas son tributos que se pagan a cambio de una contraprestación directa y su pago es voluntario. La contraprestación puede ser la utilización privativa de algún servicio público o de algún aprovechamiento del dominio público. Las cotizaciones quedan, en cierto modo, en una categoría intermedia. Es cierto que las cotizaciones a la Seguridad Social se pagan para poder percibir prestaciones contributivas de la Seguridad Social. Pero también es cierto que el pago de las cotizaciones no implica que el ciudadano pueda reclamar una prestación concreta por parte del Estado.
La Neutralidad de los Impuestos y sus Implicaciones
Es importante considerar el concepto de impuestos “neutros”. A nuestro juicio un impuesto es neutro cuando reúne las siguientes características: i) no modifica las decisiones de los agentes económicos en la aplicación de los factores de la producción, ii) no crea en los factores de la producción un efecto sustitución o alteración, y iii) dichos aspectos indican que su finalidad es “recaudar”. Lo expuesto nos muestra que cuando el diseño de un impuesto pretende alcanzar la “equidad”, necesariamente se aleja de la neutralidad. Ciertamente que es difícil concebir un impuesto “neutro”, por lo tanto partir de la hipótesis contraria constituiría un error de importancia considerando las consecuencias negativas que ello podría generar en la política económica. Ello es así, dado que si se ignoran los efectos de la política tributaria (impuestos) en la política económica, ello sin duda va a generar enfrentamientos con los objetivos y metas establecidas por ésta. Por lo tanto, si bien no está mal que al diseñar los tributos en determinadas situaciones se tenga presente la neutralidad, debemos tener en cuenta que ésta difícilmente pueda ser alcanzada.
Impacto de la Estructura Tributaria en el Crecimiento Económico
Se produce un efecto en cadena que comienza con la creación o modificación de uno o varios impuestos, lo cual altera el flujo de ingresos y los precios relativos de los bienes y servicios, ello afecta las expectativas y decisiones de los agentes económicos lo cual incide en las fuerzas del mercado (oferta y demanda) y finalmente repercute en el comportamiento de la economía. El efecto que tiene la estructura tributaria sobre el crecimiento económico es un tema de estudio relevante.
Diferentes políticas fiscales adoptadas por el gobierno pueden tener un impacto en el crecimiento económico. La política fiscal puede tener influencia en el largo plazo. Los impuestos dependerán de cómo se gasten. Estudios sugieren que la estructura fiscal afecta el crecimiento económico en el largo término. Se ha observado que impuestos bajas pueden motivar el crecimiento económico. Impuestos fiscales, como el impuesto sobre el consumo y el impuesto a la propiedad, tienden a motivar el crecimiento. En concordancia con lo anterior, Arnold et al. mencionan que impuestos sobre el consumo y la propiedad inmobiliaria pueden reducir la desigualdad en el ingreso.
La correlación entre impuestos y crecimiento económico en países desarrollados es positiva y significativa. Sin embargo, para países en vías de desarrollo, como México, es fundamental analizar los impactos específicos.
Lea también: protección legal del salario y derechos del trabajador
Estudio de Caso: La Estructura Tributaria en México (2005-2016)
La Universidad Panamericana realizó un estudio sobre el crecimiento económico de México de 2005 a 2016, analizando el impacto de la estructura fiscal sobre el crecimiento económico de México. El estudio se limita al período mencionado y se enfoca en impuestos sobre la renta, valor agregado de bienes y servicios, e impuesto sobre las importaciones como variables independientes.
Se encontró un impacto significativo y negativo sobre el PIB per cápita del impuesto sobre la renta (ISR). Por el contrario, el impuesto al valor agregado (IVA) mostró impactos positivos. Esto sugiere que el impuesto sobre la renta tenga poca relevancia o un impacto adverso. El Impuesto al Valor Agregado (IVA) tiene impactos positivos y esto existe y concuerda con la mayor parte de los hallazgos previos. El IVA representa aproximadamente el 85 % de los ingresos tributarios y es la parte gruesa de la estructura tributaria mexicana. Los impuestos a las importaciones (ARANCEL) no mostraron una robustez estadística.
El estudio también consideró el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), coloquialmente conocido como un impuesto al pecado, el cual grava productos como bebidas alcohólicas, cigarros y bebidas azucaradas, entre otros. El impacto del IEPS y de los aranceles sigue siendo incierto en este estudio.
Hallazgos Clave sobre Impuestos en México (2005-2016)
| Impuesto | Descripción General | Impacto sobre el PIB per cápita (México 2005-2016) | Porcentaje de Ingresos Tributarios (Aprox.) |
|---|---|---|---|
| Impuesto sobre la Renta (ISR) | Grava el ingreso y las ganancias de capital. | Significativo y negativo. | (Parte del 95% junto con IVA) |
| Impuesto al Valor Agregado (IVA) | Grava el consumo al consumidor final. | Positivo. | 85% |
| Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) | Grava productos específicos como alcohólicas, cigarros y bebidas azucaradas. | Incierto. | No especificado, pero contribuye. |
| Impuesto sobre las Importaciones (Aranceles) | Grava las importaciones. | Incierto (no robustez estadística). | No especificado, pero contribuye. |
Los impuestos sobre la renta y el IVA representan aproximadamente el 95 % de los ingresos tributarios de México. Es importante señalar que el impacto de largo plazo y de corto plazo puede incluso ser opuesto, según Li y Lin (2015). La evidencia sobre la significancia estadística de algunos impactos es inconsistente cuando el impuesto de referencia es el ISR.
La Carga Fiscal en Pequeñas y Medianas Empresas (PyME)
En el contexto latinoamericano, las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen la mayor parte del tejido productivo, siendo más del 90% de las organizaciones empresariales existentes y las fuentes más importantes de generación de empleo, al crear más del 75% de los puestos de trabajo de la región. El estudio de la incidencia del sector empresarial ha tomado una participación significativa, considerando que éste produce las fuerzas más importantes que impulsan los procesos de globalización, la determinación del comercio internacional, la movilidad de los flujos de capital y la inversión extranjera.
Lea también: Lo que debes saber antes de hacerte vegano por tu cuenta
Para las PyME, el efecto tributario está estrechamente relacionado con las posibilidades de operatividad y expansión. No basta con considerar la cantidad, características y tipologías de los tributos aplicables; también deben tenerse en cuenta aquellos otros elementos que sin tener relación directa con los tributos como tal, son necesarios para el cumplimiento de las obligaciones tributarias y, por tanto, acarrean gastos adicionales en cuanto al uso de recursos.
Caso Específico: PyME en Bogotá, Colombia
En un contexto más particular, en la ciudad de Bogotá, el 99% de las empresas constituidas correspondió a micro, pequeñas y medianas empresas. La economía bogotana se constituye como la más grande del país, al generar más del 26% del PIB nacional. El nivel de carga fiscal que deben soportar las pyme ubicadas en Bogotá es considerablemente alto, lo cual incide desfavorablemente en su situación financiera y, por ende, en sus niveles de sostenibilidad, desarrollo y competitividad.
Esta situación se genera porque, además del complejo sistema tributario nacional y sobre todo distrital, la aplicación preferente de tributación indirecta, las altas tasas impositivas y la gran cantidad de tributos existentes, las pyme deben asumir adicionalmente una serie de gastos asociados a los procedimientos de liquidación, presentación y pago de los tributos. Considerando la escasez de recursos con que operan generalmente las pyme en Bogotá, el alto grado de incidencia tributaria sobre éstas es aún más impactante, con lo cual se desarrollan una serie de fenómenos colaterales que afectan económica y socialmente a la ciudad, como la evasión tributaria, la informalidad empresarial y el estancamiento de la competitividad empresarial y regional.
